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Sexualidad y erótica

¿Existen los afrodisíacos?

Poco se ha investigado sobre si el efecto atribuido a los afrodisíacos es real o pura sugestión. Una de las escasos estudios al respecto que recoge ‘Food Research International’ concluye que el azafrán y el ginseng son “verdaderos estimulantes del rendimiento sexual”. Ojo: habla de rendimiento. Porque lo que consiguen es favorecer la excitación y erección.

Y es que, casi todos los alimentos que se consideran potenciadores del deseo, lo que hacen es favorecer el riego sanguíneo, la secreción de sustancias como la dopamina o la serotonina o la de hormonas como la testosterona.

Francisca Molero, presidenta de la Federación Española de Sociedades de Sexologia (FESS), directora del Instituto Iberoamericano de Sexología y codirectora del Institut de Sexología de Barcelona, argumenta a Alimente: “La libido está muy influenciada por múltiples factores, además de los más evidentes relacionados con los estímulos eróticos. Pero un factor muy importante es la percepción de la salud que tiene la persona. Si no se encuentra bien, eso influye en su deseo y en sus actividades sexuales. La salud y la enfermedad están muy relacionadas con la dieta. Alimentos energéticos utilizados dentro de una dieta equilibrada harán que la persona se sienta más vital y eso influye posteriormente en su sexualidad”.

Es por ello que “las vitaminas o los oligoelementos son sustancias que influyen en la liberación de neurotransmisores favorecedores del deseo como la dopamina, la oxitocina, las endorfinas y la serotonina”, insiste.

Es decir que para desear es necesario sentirse bien. Y ello requiere alimentarse de una manera adecuada, pero también de una forma placentera. Disfrutar comiendo nos estimula eróticamente.

Come lo que te alimente el corazón y te nutra el alma.

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