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Sexualidad y erótica

¿Cómo afecta el cáncer de mama a la sexualidad?

Si tienes cáncer de mama o lo has tenido, tu sexualidad se habrá visto afectada por esta situación. No olvidemos que este cáncer aparece en la mama, una parte importante del cuerpo, tanto por la sensibilidad de la propia teta, como por su potencial erógeno, el significado social que tiene el pecho de la mujer como parte de la identidad femenina, o por su función como fuente de alimento del bebé, cuando se ha sido madre lactante.

A veces, las personas con cáncer dejan a un lado su vida erótica, al considerar que esta parte no es prioritaria en tales circunstancias. Sin embargo, no es posible aparcar la sexualidad. Ésta nos acompaña siempre, tengamos o no relaciones sexuales. Y en este caso, el tumor nos enfrenta a la sexualidad de manera central. Sin poder obviar que hay partes de nosotras que ya se han transformado, desde el momento mismo de la aparición de la enfermedad.

El cáncer de mama trae consigo cambios físicos, psicológicos y emocionales. Comprenderlos y atravesarlos de manera adecuada, nos va a ayudar a gestionarlos de modo que podamos canalizar nuestra sexualidad. Quizá ahora nuestra erótica deba transitar por cauces distintos, pero no menos satisfactorios que los previos al cáncer.

En la parte física, la mujer puede experimentar cansancio, malestar, o dolor. Además, los tratamientos como la quimioterapia pueden derivar en sequedad vaginal, pérdida de elasticidad genital o dolor, lo que dificultaría algunas prácticas eróticas. Los cambios en el peso, la pérdida del cabello o la mastectomía, por ejemplo, pueden afectar a la imagen corporal y a la autoestima de la mujer. Y todo esto puede afectar al deseo sexual. Las mujeres con cáncer nos dicen que no les apetece mantener encuentros eróticos como los de antes. No tienen ganas de tener relaciones sexuales “apasionadas”, con mucha exigencia física, centradas en la estimulación genital o en la búsqueda del orgasmo. Sin embargo, sí tienen otros intereses, como mantener una conversación íntima, sutil y divertida, un flirteo, una sesión de caricias o un beso intenso.

Por todo ello, es interesante que las mujeres con cáncer de mama escuchen su cuerpo, que sigue pidiendo contacto a pesar de todo. Que se comuniquen con sus parejas, familia y/o personas significativas y se permitan a sí mismas pedir aquello que desean.

Es necesario alejar el sentimiento de culpa: por no tener deseo sexual, por tenerlo o porque éste haya cambiado y tenga otros cauces.

La clave está en no renunciar a tu erótica.

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