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Pareja y relaciones

¿Cómo salir de una relación intermitente?

Las relaciones intermitentes son aquellas que toman una forma cíclica, es decir, que se dejan y retoman una y otra vez. Las parejas se separan y luego se reconcilian, estableciendo un círculo vicioso de intimidad, dolor, pasión y pérdida.

Según los resultados de una investigación llevada a cabo por la Universidad de Missouri en Estados Unidos, más del 60% de las personas adultas han estado involucradas en este tipo de relaciones en algún momento de sus vidas y padecieron síntomas psicológicos asociados a la depresión y ansiedad.
¿Por qué ocurre este patrón cíclico? Las razones son distintas en cada pareja, pero hay algunos elementos habituales y comunes a muchas de ellas.

La persona no acepta a su pareja, y le pide sin éxito, que cambie. Construimos la imagen de nuestra pareja durante el enamoramiento, donde ambos mostramos al otro nuestra mejor versión. Sin embargo, una vez transcurre el tiempo, la persona se da cuenta de que no le gustan algunas cosas del otro, y le pide que las cambie. Al no conseguirlo, se frustra por no tener la pareja que se había imaginado, y decide cortar.

La forma en que se produce la separación. Generalmente, estas rupturas ocurren sin que haya una despedida negociada, que incluya una comunicación clara y abierta. Las personas en relaciones intermitentes a menudo rompen inicialmente debido a determinados conflictos, a las características personales de la pareja o de sí mismos, a la insatisfacción o estancamiento general de la relación, o a querer salir con otra persona.

Los miembros de la pareja tienen muchas dudas sobre la relación. Estas dudas pueden haber estado desde el principio, a veces relacionadas con la personalidad o las experiencias previas de cada uno. Sin embargo, el patrón cíclico de ida y vuelta contribuye a incrementar estas dudas, así como los sentimientos de decepción, frustración e incertidumbre sobre la relación.

La pareja no aborda los conflictos de manera adecuada. Lo que hacen ante los problemas propios de la relación es evitarlos, con lo que no se resuelven. Evitan el conflicto porque lo entienden como algo negativo que puede llevarles a la ruptura. Sin embargo, mediante la evitación, los problemas se van estancando y amplificando, hasta que no se soportan más, aparece la comunicación agresiva y la ira. La única solución que se valora para terminar con los problemas es dejar la relación.

¿Qué razones llevan a retomar una relación?

La idea romántica del amor, lleva a la persona a cuestionarse si la ex pareja podría ser ‘la indicada’ a pesar de las complicaciones. Pero además, cuando los sentimientos hacia el otro persisten, se tiende a creer que la fuerza de los mismos puede conseguir que la relación funcione.

La dependencia emocional. La persona siente mucho malestar en soledad y echar de menos la compañía que viene con la relación, o querer esa comodidad y familiaridad de la relación. En resumen, prefiere estar en una relación conflictiva, a estar sola.

La dificultad para encontrar una nueva pareja a medida que pasa el tiempo tras la ruptura, hace que estén más interesadas en volver a conectarse con su ex.


¿Cómo nos afectan las relaciones intermitentes?

Algunas investigaciones sugieren que el ciclo de separación y reconciliación es perjudicial tanto para la pareja, como para el bienestar personal. Cuanto más frecuentemente ocurre, mayor es el deterioro de la relación, en la que hay más interacciones negativas, menor satisfacción y compromiso. Esto sugiere que las rupturas y las reconciliaciones pueden agregar un grado de estrés a una relación que se repite y que no está presente en las relaciones que no son cíclicas. Las rupturas son muy difíciles, y pueden incluir sensación de angustia e insatisfacción vital. Y a pesar de la alegría que puede suscitar la reconciliación, las rupturas repetidas traen consigo un alto nivel de estrés para ambos.

Al considerar retomar una relación que terminó y de cara a evitar rupturas futuras, es importante que los miembros de la pareja recuerden las razones de la ruptura, para determinar si hay problemas continuos o persistentes que afectan la relación. De igual forma, es interesante pensar en las razones por las que la reconciliación podría ser una opción. ¿La razón se basa en el compromiso y los sentimientos positivos, o más en las obligaciones y la conveniencia? Es más probable que las últimas razones conduzcan por un camino de angustia.

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